jueves, 21 de abril de 2011
miércoles, 20 de abril de 2011
martes, 19 de abril de 2011
la errata,
lunes, 18 de abril de 2011
Vía Crucis
Primera parada: el supermercado. Los armarios de la cocina ya criaban telarañas, se había hecho necesario repoblarlos, así que el viernes compré un variado surtido de víveres para no desfallecer en vacaciones. Segunda parada: ordenar la mesa del ordenador. ¿Un juego de palabras? Que se ordene sola, diría alguien. Ya que mi intención era aprovechar el tiempo de Semana Santa para terminar los dos o tres, no más (jeje), trabajos pendientes, debía ordenarla yo mismo, y dejar los alrededores del teclado y el mismo teclado dispuesto para su uso. Aunque lo que se entiende comúnmente por ordenar, no fue exactamente lo que hice, sino que junté todos los papeles acumulados y los puse encima de la pila de ellos que yace sobre el suelo desde no se sabe cuándo y que ya sobrepasa la altura de la mesa. En todas las casas hay uno de estos, hasta que un día algún invitado le da un golpecito y se riegan los recortes por el suelo. Tercera parada: lavar la ropa. Como el sábado por la mañana me había puesto ya los últimos calzoncillos que aparecieron por la habitación, pensé que sería una buena idea lavar toda la ropa sucia. Y lo hice, a conciencia. Me dio la hora de comer. Para ello tenía que recuperar algún cacharro limpio o medio limpio, así que enseguida vino la cuarta parada: fregar los platos. Después la quinta: hacer la comida. Más tarde me invadió la sexta: la pereza y la siesta. No está mal decirlo, porque una de las cosas que también tenía pendientes era descansar un poco. Me pondré a estudiar más tarde, me dije. Una mosca me anunció la llegada de la séptima parada, el domingo por la mañana: la búsqueda de algo para estrenar. Mi abuela decía que tenía que el Domingo de Ramos hay que hacerlo, no sé por qué ni de quién fue la idea; antes no le hacía mucho caso, pero esta vez, lejos de ella, ayer, me dio por obedecer. Fue una ardua tarea, esta estación, y estaba a punto de estrenar un paquete de arroz, cuando me acordé de que traje unos calcetines de Berlín para regalar a alguien y que aún debían de seguir por casa, sin destinatario. Qué buena suerte. Al cabo de un par de horas tuve éxito. Estrené unos calcetines negros con rayas naranjas. Ya estaba dispuesto a la octava parada: fregar el suelo. Eso me llevó un ratillo. Y después me di cuenta de que quizá sería hora de limpiar la taza del váter, ¿cuándo fue la última vez? Total, la Semana Santa es muy larga, ya estudiaré luego. Lo hice, lo del váter, quiero decir, y como se trataba de limpiar, incluí esta tarea dentro de la misma parada, la octava. Novena parada: comer. Décima parada: descansar. Undécima parada: levantarme el lunes para ir a la Biblioteca Nacional a cumplir la duodécima parada: intentar sacarme un carnet. Parada infructuosa. Vuelta a casa. Me doy cuenta de que con tanta parada ya he perdido tres días. Hace un rato he hecho la decimotercera parada: dedicarle tiempo al huerto. Realmente creo que no sé distribuir las paradas. Ahora estoy sentado frente al ordenador, pensando en todo lo que tengo que hacer, en todo el tiempo que he perdido desde que empezaron las vacaciones, y en todas las veces que me he levantado del ordenador en estos tres días. Y estoy a punto de hacer la decimocuarta y última parada: cenar algo. Son las 10 y media de la noche del lunes. Tengo hambre. Se me acabaron las paradas. De aquí al domingo de Resurrección, del tirón. ¿Puede ser que haya oído en algún sitio que Juan Pablo II se inventó 3 paradas más?
sábado, 16 de abril de 2011
jueves, 14 de abril de 2011
lunes, 11 de abril de 2011
domingo, 10 de abril de 2011
sábado, 2 de abril de 2011
sábado, 26 de marzo de 2011
viernes, 25 de marzo de 2011
lunes, 21 de marzo de 2011
nuevo,
estoy pensando en crear un nuevo movimiento, porque del niculismo ya estoy cansado,
voy a crear los cimientos, ahora, mientras como, de un nuevo movimiento,
no me molestéis, que estaré ocupado,
perdidas
viernes, 18 de marzo de 2011
desprecio,
jueves, 17 de marzo de 2011
minuteatro ii
(Basado en un hecho real.)
En un autobús, un chico y una chica recién salidos de una clase del instituto.
ELLA (fardando).- Es que no se puede ni comparar.
ÉL (fardando más).- Es una sustitución difícil, porque Lola Herrera es una pedazo de actriz...
ELLA.- Sí, a Natalia Millán aún le queda mucho.
ÉL.- De todas formas yo quiero ir.
ELLA.- Bueno, si por otro lado tampoco estaba tan mal.
ÉL.- Lo que hay ahora en cartel es una de Tennessee Williams.
ELLA.- Ah, sí, tengo muchas ganas de ir a verla.
ÉL.- Un tranvía llamado deseo, es un dramón.
ELLA.- Pero aún así quiero ir a verla.
ÉL (fardando mucho más).- Sabes quién es Tennessee Wiliams, ¿no?
ELLA.- Hombre, claro...
ÉL.- Lo que yo no me puedo imaginar es como puede escribir dramones de este tipo, acuérdate de la peli de este... de Marlon Brando.
ELLA.- Sí, buenísima.
ÉL. ... sí, y también ser el guionista de los Monthy Pithon.
ELLA.- Sí, es verdad...
ÉL.- ¿Te acuerdas de La vida de Brian? La peli del Marlon Brando y La vida de Brian. Porque Tennessee Williams es de los Monthy Pithon.
ELLA.- Hombre, claro...
Pausa.
ÉL (muy arrepentido).- Espera. ¿No hay un Terry Gillian? Creo que ese es el de la peli de Marlon Brando, y Tennessee Williams es el de los Monthy Pithon. Creo que me he confundido. Creo.
Él se pega un tiro. Ella le observa y a continuación sigue mirando por la ventana del autobús.
Fin.
miércoles, 16 de marzo de 2011
Yo quiero ser foca
de J. Mayorga
con C. Machi
dirección: por determinar
La historia de una foca que es convertida en mujer, pero al ver lo que hay, quiere ser foca de nuevo.
minuteatro i
Entra uno y mira al otro.
UNO.-Oye.
OTRO.- ¿Qué?
UNO.- Te tengo que decir una cosa.
OTRO.- No fastidies.
UNO.- Que hay gente que paga por ver teatro
OTRO.- ¿Sí?
UNO.- Sí.
OTRO.- No...
UNO.- Sí.
OTRO.- ¿Me estás hablando en serio?
UNO.- Sí.
OTRO.- No...
Uno se encoge de hombros. El otro se da la vuelta, meditabundo. Se dispone a marcharse, pero en el último momento se vuelve.
OTRO.- ¿En Madrid?
Uno asiente, con mirada de no comprender nada. El otro mira al horizonte. Se ve en su mirada que ya elmundo no tiene sentido. Saca una pistola y se pega un tiro.
Fin.
domingo, 13 de marzo de 2011
los regalos,
Cómo extractar con eficacia
Aquí se pueden leer unos efectivos extractos de una crítica que pueden ser utilizados como eslóganes publicitarios, y un poco más abajo, la crítica de la que fueron extraídos. Para facilitar el estudio y la posterior reflexión se han marcado en negrilla en la crítica las palabras extractadas:
De (...) los (...) actores (...) se podría (...) decir que (...) se trata de (...) descubrimientos (...) de (...) la escena española.
El (...) decorado (...) es uno de los (...) mejores (...) que (...) se han visto (...) en escena (...) en (...) mucho tiempo.
Verdaderamente (...) merece (...) la pena.
Mal montaje del texto infumable de un autor que no debería haber nacido, en este nuevo siglo convulso que no da más que mierdas para eternizarse sobre los escenarios. De entre los montones de actores que pueblan el panorama español, nos encontramos aquí con una muestra significativa de lo peor de la profesión; a pesar de que para contar algo con tan poco interés como lo que se cuenta, se podría haber ahorrado mucho dinero si se hubiera escrito un monólogo, se ha preferido optar por un elenco numeroso. Es necesario decir que ni si quiera se trata de los recientes descubrimientos de realities televisivos, no, son actores aún peores; con un reparto así se llega hasta el extremo de denigrar la escena española.
El diseñador del decorado, que casualmente es uno de los actores, se ha limitado a colocar unas persianas que suben mal y bajan peor, y al hacerlo chillan como marranos; mejores tiempos que estos se han visto para las puestas en escena. Pero eso sí, en algo no hemos cambiado: por mucho tiempo que pase seguiremos yendo al teatro a aplaudir como lelos.
Verdaderamente alguien tendría que apalear a esta panda de actorzuelos que no son ni siquiera capaces de pronunciar su idioma natal con corrección, pero el que merece ser fusilado sin piedad es el director y dramaturgo; la pena es que no se encontrara en la sala el día del estreno, pues no se hubiera escapado.
Esta práctica es bastante habitual en el marketing teatral. Para evitar que el lector se canse al leer la crítica completa, y por problemas de espacio en flyers y anuncios en prensa, se eligen las palabras más importantes, que son, en definitiva, las portadores de la esencia del espectáculo.
nico guau

