viernes, 16 de enero de 2009
los ojos II
a veces odio tanto todo que me sacaría los ojos con sendas cucharas y los pondría debajo de la cama con las mierdas y con las pelusas
no aprender III
no aprender IX
no aprender VII
no aprender IV
concierto
a mí me gustaría dar un concierto en el que saliera, se oyera un acorde, y yo dijera al público: "venga", y que cantara toda la canción el público,
y no cantar yo ni una sílaba,
así con cada canción,
jueves, 15 de enero de 2009
etapa del culo
miércoles, 14 de enero de 2009
himno a la tortilla de patatas
martes, 13 de enero de 2009
nada
H1: "Yo a veces me siento como si no supiera hacer nada. Siento que no valgo para nada. Últimamente, cada vez con más frecuencia. Es asqueroso."
la mierda maestra
lunes, 12 de enero de 2009
la mierda
el muerto (dic 03)
El periódico estaba abierto. No fui yo. Alguien lo había dejado así antes. Siempre había leído las esquelas, y sobre todo la edad de los muertos del día anterior, buscando el más joven. Y ese día el más joven era yo. Y al lado de mi nombre en el listado, una esquela con mi nombre. No había duda, era yo, debajo de mi nombre estaba el de mi padre y el de tres amigos que según leí, rogarían por el descanso eterno de mi alma. ¿Amigos? ¿Tenía yo amigos? Tanto tiempo sin creer en estas cosas, y resulta que me muero y aparece gente que ruega por mi descanso eterno. Descansé una eternidad en el asiento. Si ya estaba muerto, no tenía ninguna prisa. Pero qué gasto más imbécil, una esquela. Qué asco.
No me asusté mucho, me sentía perfectamente, toda la fatiga acumulada en los días anteriores había desaparecido, todo signo de cansancio físico y mental me resultaba tan lejano que creí no haberlo vivido nunca. Me eternicé en el asiento, pensando todo lo que me hubiera gustado hacer antes de morirme y no había hecho, todas las tareas pendientes, todos los misterios sin resolver de mi vida, todas las cosas que los amigos me habían prestado y no había devuelto, todas las malas respuestas dadas aquí y allá y de las cuales en ese momento me arrepentía...
Estaba muerto, pero seguía allí, sentado, donde siempre, aunque no sabía por cuánto tiempo. Tenía que hacer el orden el día, distribuir el tiempo, para no tener que irme sin antes haber hecho ciertas cosas. ¿Por cuánto tiempo iba a estar allí? ¿de cuánto tiempo disponía? ¿Estaba allí porque tenía aún algo que resolver? Por ejemplo, me gustaría, pensé, comer tortilla de patatas; un buen empacho de tortilla de patatas.
O me apetecía hablar, decir lo que no había podido decir en meses, en años… entonces daba igual decirlo, ya no iba a peligrar mi reputación, mi futuro, estaba muerto… quería estar con mis amigos más tiempo del que las leyes de la naturaleza me permitieran; nunca estaba el tiempo deseado con la gente con la que me hubiera gustado estar, así que lo iba a hacer. "Amigos" no, dejaré de llamarles "amigos", si es que alguna vez los había tenido; no, dejaré de llamarles así porque los muertos no tienen amigos.
Hasta el aburrimiento. Hasta agotarnos el uno a otro. Quería hablar hasta que ya no hubiera más temas de los que hablar.
No sabía qué hora era, mi reloj estaba parado, cosas de muertos, claro, llevaba mucho tiempo parado, y yo lo había achacado a que estaría estropeado… no, es que estaba muerto… y yo no solía llevar reloj… qué tontería…
Me levanté y comprobé que era invisible, claro, estaba muerto...
Me aposté tras una columna y observé la sala de lectura. Qué ambiente más rancio, todos mirando los papeles, con la cabeza gacha, adiós cervicales. Mierda de biblioteca. Veinte, veinticinco personas dejándose los ojos en los libros y cuadernos. Qué pérdida de tiempo, para morirse luego… Mi amigo era uno de ellos. La cabeza a ras de folio, la espalda totalmente arqueada. La eterna rutina era llegar yo y corregirle la postura. ¿Pero como hacerlo en mi situación? Tuve una idea, me acerqué a la estantería, y cogí un libro, lo hojeé, y pensé en la suerte que iba teniendo, pues aún podía mover las cosas. Qué suerte, podía mover las cosas, pero estaba muerto. Entonces me acerqué a mi encorvado amigo, por detrás, le cogí por los hombros, y le coloque estos en el centro del cuerpo, ni muy delante ni muy detrás, él se estremeció, normal, no siempre te toca un muerto. Al moverle los hombros hizo lo de siempre, colocar el resto de la espalda, coger una postura más correcta, más indicada para el que pasa 12 horas al día estudiando. Miró a los lados, y claro, no vio nadie, yo era invisible, y seguramente pensó en mí, pues yo le hacía siempre eso, tirarle de los hombros. Le solté y él se quedó derecho.
Intentó concentrarse en el estudio. Me senté en la misma mesa, frente a él, con las piernas encogidas. ¿Cómo morí?, pensé yo. ¿Olería mal? Él no parecía notar mi mal olor. Mi olor a muerto. Leyó un par de líneas, escribió un par de frases, y se puso a mirar al techo… Eh, que estoy aquí. Que estoy aquí. Muerto, pero estoy aquí
domingo, 11 de enero de 2009
aquel queso
sábado, 10 de enero de 2009
presentación de alquimia por su autor
Alquimia es un fanzine. De los de porquesí. De los de porquemedalagana. De los de ¿yporquéno?
En Alquimia se escribe, se pinta, se fotografía y se dibuja. Y si quieres que se haga algo más se hace, ¿por qué no? Después se imprime, se dobla y se manda por correo. Y si quieres que llegue a tu casa llega, ¿por qué no? (sólo hace falta tener los buzones muy abiertos).
Alquimia es un fanzine. De los que no tienen puertas. Pasa y lee, pasa y mira, pasa y escribe. Pero pasa, no te quedes afuera, que se escapa el gato y nos agarramos un catarro. Esto es una fiesta a la que todos y todas estamos invitados e invitadas.
viernes, 9 de enero de 2009
"el especial nabydad en las flores de la tumba"

esta foto hace referencia al comentario aparecido en esta entrada
jueves, 8 de enero de 2009
alquimia

su autor dedica el nº de diciembre a la hora de nico, nosotros le dedicamos la siguiente foto de manolita:
hoy me han llegado por correo postal dos números de la revista alquimia, y leyendo la primera página del nº 14 me he puesto muy contento, mucho; luego me he cabreado por otra cosa y me he cargado el ratón... el del ordenador, quiero decir... cosas de la vida... ahora acabo de pensar que cuando termine de escribir esta entrada me voy a meter la guía del ocio por el culo,
lunes, 5 de enero de 2009
Los reyes magos cagaron oro, incienso y mirra. El niño los olió todos y eligió el oro. (j.p.)
viernes, 2 de enero de 2009
soneto de que nadie me enseñó a naufragar
como nadie me enseñó a naufragar
he caído en el lugar más agreste,
en el terreno minado aqueste,
sin agua ni comida que tragar;
pudiera yo, sin dudarlo, encauzar
mis pasos lejos del muladar éste,
escapar de éste como de la peste,
mas aquí pide mi mente parar;
se llama él eduardo, puedo observar,
¿y qué más?, laporte, (jamás oído),
y utiliza algún vocablo "letal"...
mira por dónde, y en donde fui a dar
sin poder huir, de sueño vencido,
en el blog del náufrago digital
jueves, 1 de enero de 2009
martín (r.b.)
La primera vez que Martín fue a clase de teatro lloró mucho. Lloró tanto que se le empañaron las gafas.
A Martín le gusta el ajedrez, comer macarrones y pasar sus textos a ordenador.
Martín tiene 7 años.
Aquella vez, la de la crisis de llorar y eso, tenía seis.
"Los niños me dicen que soy pequeño como un gusano"
Martín pequeñocomoungusano padeció ayer las crisis de otros en su clase de teatro.
Todo estaba alborotado cuando la profesora decidió que sería buena idea que los niños se sentasen un ratito en la silla de los aburridos, que es una silla que se ha inventado esa profesora para que los niños se relajen.
Martín pequeñocomoungusano se sentó en su silla con cara de que aquella crisis del alboroto no iba con él.
Entonces, la profesora le pidió que explicase a sus compañeros qué era aquello de la crisis.
Martín pequeñocomoungusano miró a la profesora, miró a sus compañeros y dijo:
"Pero, ¿la crisis en general de España o esta de clase?"
Y Martín pequeñocomoungusano se comió la manzana.
Enterita.
el belén,
Un brindis (p.a.)
Un brindis:
- Por este año que llega.
- Por los que tiran piedras a las luces de Navidad (no daré nombres).
- Por los superpoderes de Esperanza Aguirre.
- Por los amigos invisibles, como los Reyes Magos, que están en desuso.
- Por mi amigo invisible – a veces lo veo, pero no tanto como quisiera -.
- Por la pereza.
- Por la melancolía.
- Por el presente y el futuro – los que llegan y estamos -.
- Porque podemos librarnos del pasado, pero el pasado no se ha librado de nosotros - los que se fueron y se están yendo-.
- Por ti y por mí – y por todos mis compañeros -.
11. Y, llegados a este punto, voy a estar tan borracha que me voy a meter la botella de champán por el culo, homenajeando al Niculismo.








