domingo, 4 de marzo de 2007

extracto de "la hora de nico" nº 30

A veces me restriego los ojos con los dedos o con la mano entera, porque me pican, o me escuecen, o me lloran, o cuando no veo bien, o cuando estoy rodeado de animales que me dan alergia, o de personas que me dan alergia. O cuando me aburro. O cuando me doy asco. Me los restriego a conciencia, como si me los quisiera sacar del cráneo, o dejarlos dentro del cráneo, pero machacados. A veces me restriego los ojos sin medida. Tal como está el mundo y como está mi vida, yo me restriego los ojos, para no verla. Me doy asco. Me das asco.

A veces, también, cuando me aburro, me los saco con sendas cucharas y los dejo sobre la mesa de la cocina. Me doy un paseo por la casa chocándome con los muebles, con la paredes y con las puertas. Después, cuando me ven los amigos los golpes, se lo digo. No, que me he sacado los ojos y he ido a mear. Me he meado fuera, claro. Y soy el rey de la fiesta haciendo estos comentarios. Ellos se creen que estoy de guasa, pero no, yo hablo muy en serio. Los dejo sobre la mesa de la cocina y ya volveré a por ellos. Tal como está el mundo.


1 comentario:

javier swift dijo...

la primera entrada.
vuelves por aquí alguna vez?
como una especie de nostalgia de,,,,
aquí empezó todo?
tonterías que se me ocurren los lunes
me llevaré un buen tururú por esto, lo sé, pero qué le vamos a hacer, uno tiene que aceptarlo