martes, 6 de marzo de 2007

SOY EXTERMINADOR DE CUCARACHAS

Soy exterminador de cucarachas. Las sigo y acabo con todas. Llevo muchos años dedicándome a esto. Conozco sus escondites, conozco sus costumbres, las conozco a todas. Porque las cucarachas se esconden donde menos te lo esperas, sí, coges una lata de la despensa y debajo aparece una cucaracha, y piensas si no estás tocando la misma parte de la lata que ha tocado la piel de la cucaracha, y te da asco, y a veces gritas, otras veces corres tras ella y la intentas pisar, y a veces lo consigues, pisas, y suena, y pisas otra vez, porque aún mueve las antenitas, y pisas otra vez... Y arrancas un par de metros de papel higiénico porque no quieres que la sustancia pegajosa de las tripas de la cucaracha te manche la mano y la coges como puedes y casi sin mirar, con el papel de por medio, bien dobladito, y piensas que se sigue moviendo, pero no se puede seguir moviendo, hace ya rato que está muerta, entonces piensas en algo agradable, como en los regalos de cumpleaños, mientras corres hacia la papelera, y metes el cadáver entre los desperdicios de plátano y sandía, bien escondido para no verlo la próxima vez que vuelvas a abrir el cubo de la basura. Para olvidar.

Pero conmigo esto ya no será necesario, soy el exterminador de cucarachas, sé donde se esconden, conozco sus costumbres, las conozco a todas. Te podría decir, por ejemplo, que dentro de esas zapatillas de deporte que has dejado en el balcón para que se aireen, hay ahora mismo una, en la zapatilla izquierda, concretamente, y puede que cuando vayas otra vez a ponértela, sientas algo entre el fondo de la zapatilla y tus dedos, una cosa que estás aprisionando contra la tela de la zapatilla, una cosa que sientes mover, y te quitas corriendo la zapatilla, y la sacudes y la cucaracha cae al suelo, hace cloc, se recoloca y se pone correr un poco trastornada por el viaje, y tú ya que tienes la zapatilla en la mano, entre gritos y escalofríos de asco, la persigues y la aplastas con ella, y después la metes en la bañera, la zapatilla, para quitarle todos los restos de cucaracha que le pudieran quedar, y luego el par de zapatillas, diciéndote a ti mismo que ya estaban muy viejas. Desde que yo cuento estas cosas, la gente sacude las zapatillas ante de ponérselas.

Yo también sé que se meten en tu armario, entre tu ropa preferida, sienten predilección por la ropa interior, por esas braguitas tan suaves, sobre todo las nuevas, y dejan sus huevos por tus braguitas recién compradas, tan calentitas, tan acogedoras, esas que te da gusto estrenar, sin saber que ya han sido estrenadas, desde el momento en que las metes en el cajón de las braguitas, ellas las huelen, y allá que se acuestan, a veces ellas y ellos, las hembras y los machos hacen el amor sobre tus braguitas y él fecunda los huevos que luego quedan en tus braguitas, y pasan a tu cuerpo. Pero nunca las verás, nunca se dejan ver, las cucarachas de armario y de cómoda son muy listas, mucho más listas que las de despensa. Las de las zapatillas son también listas, pero dentro de la zapatilla están acorraladas.

Hay otro tipo de cucarachas, finalmente. Yo os lo cuento porque soy exterminador de cucarachas y conozco sus usos y sus costumbres, y sé dónde se esconden. Y éstas últimas tampoco las verás, a no ser que entres en la sala de operaciones; yo que he realizado varias de estas operaciones, te lo puedo decir, igual que te lo podría decir un médico estomatólogo, pero claro, esas cosas, por el san hipocrates o uno de esos, se lo callan, porque han jurado sobre hipocrates como otros juran sobre la biblia. Las cucarachas internas son esas que tenemos dentro, sobre todo en el estómago, y su extracción es delicada, dificultosa e inútil, porque al poco tiempo vuelven a aparecer, se trata de una plaga humana, va en el lote, debajo de la piel, en los tejidos, y sobre todo en el estómago, donde encuentran comida fresca... Tienen toda una red establecida dentro del cuerpo, son pequeñitas, del tamaño de una uña, y saben lo que se hacen, seguro que las habéis notado a veces, por la mañana, una de esas mañanas que os levantáis con dolor de cabeza, es porque han estado de juerga por ahí por el cerebro, avanzado entre las neuronas, impidiendo las sinapsis, una persona despistada, por qué es despistada, pues muy sencillo, porque tiene una mayor concentración de cucarachas en el cerebro que impide a las neuronas establecer conexiones correctamente, y entonces se le olvidan las cosas, o se le mezclan datos, porque el mensaje le llega a la neurona equivocada, ya que rebota sobre el caparazón de la cucaracha, y sale disparado en no se sabe qué dirección. Los despistados tienen la cabeza llena de mensajes desperdigados. Y esa gente que tiene barriguita, pues por qué va a ser, porque ellas se les acumulan allí, sobre todo es gente que no se priva de nada en cuanto a comida o bebida, y entonces la cucaracha se establece cerca del estómago, pues el estómago es como el mercado de las cucarachas, y ya se sabe, en hora punta, el mercado está siempre lleno, dolor de estómago... En las operaciones de estómago, cuando los médicos rajan el estómago, salen en todas direcciones disparadas las cucarachas, a uno le dan en la cara, a otro en la ropa, por eso se ponen mascarilla cuando operan, y ellas se esconden por todos los rincones, y se convierten en cucarachas de quirófano, muy inteligentes, y por eso los quirófanos suelen estar plagaditos de cucarachas que es imposible exterminar, y por extensión, los hospitales también están llenos de cucarachas, y los restaurantes de los hospitales. A veces cuando te pica la piel es porque las cucarachas están viajando al estómago, las pobres, que van a la compra. Para esto lo más efectivo es el lavado de estómago en hora punta, que es cuando está más concurrido, aunque ya digo que vuelven a aparecer, pues las que quedaban repartidas por el cuerpo, o por el cerebro, se reproducen para equilibrar el organismo.

Lo mejor para la salud mental de la población es aprender a convivir con ellas, intentar tener una existencia pacífica al lado de las cucarachas, por eso yo doy esta charla introductoria, para empezar a conocerlas. Pero para cuando todo esto no es posible, ahí entro yo, que soy exterminador de cucarachas.

4 comentarios:

Leo dijo...

Pa habennos matao¡¡¡
Tu surrealismo me desborda por completo.
Aún estoy liada con la versión escrita, rompiéndome la cabeza con ella, como si de un sudoku se tratase...
Me alegro que te hayas animado a incluirte en la era digital.
Un besote, nos vemos por aquí.
Leo

Anónimo dijo...

El otro día mi vecina me contó que, al meter el pié en la zapatilla, sintió algo moverse. Por supuesto, era una cucaracha, y a mí me daban ganas de darle la dirección de tu blog para que no pudiera volver a dormir nunca más. Estaba tan angustiada la pobre...

nico_guau dijo...

sí, a mí este verano también me ha pasado lo de encontrar una cucaracha en el calzado, pensar que era el calcetín arrugado, y sacar el pie y ver la cucaracha paseando como loca por mi pie con calcetín arriba y abajo

javier swift dijo...

si las cucarachas hablaran nos
contarían cientos de odiseas e iliadas