viernes, 7 de mayo de 2010

el amigo,

érase una vez un tipo que le dijo

                               a un amigo que tenía

                                       que iba a hacer una cosa,

una cosa que le suponía mucho esfuerzo,

una cosa que le suponía un reto,

una cosa para la que iba a necesitar apoyo,

una cosa a la que se le podía ayudar de muchas formas,

una cosa difícil pero fácil,

una cosa que todo el mundo hace,

una cosa importante,

una cosa para la que necesita un empujón,

un aliento,

 

y ese amigo que el tipo tenía,

ese amigo que por el hecho de serlo

      sabía lo que significaba la cosa para el tipo,

en vez de empujar al tipo,

en vez de alentar al tipo,

prefirió hacer otra cosa,

como pasar del tipo,

como hacer lo contrario de lo que el tipo esperaba del amigo,

 

y el tipo entonces se empezó a acordar

         de todos las cosas a las que no le había alentado el amigo,

y el tipo entonces unió los cabos sueltos

                        y se dio cuenta de muchas cosas,

y el tipo entonces pensó en el egoísmo

      y llegó a la conclusión de que los amigos son egoístas,

porque el tipo generalizó,

pues si el amigo era un egoísta,

entonces los amigos son egoístas,

es una regla que tiene el tipo,

de lo concreto a lo general,

y para el tipo esa regla se cumple,

 

el amigo es un egoísta,

entonces los amigos son egoístas,

5 comentarios:

Lou dijo...

esta regla no es verdad, y tú ¿eres amigo?, si es así también eres un egoista, no hay que generalizar,

lola dijo...

a veces se pone tan dramático,,, parece la dama de las camelias, qué tío, qué perro!!
te salió rana un amigo? a todos nos ha pasado alguna vez, no pasa nada, hay más gente en el mundo, y a veces los amigos solo están para un rato, no tienen que duran para siempre, como las parejas, los compañeros de trabajo, en fin, esas cosas
SUPÉRALO!!! y deja de regalar ojos y medirnos a todos con la misma vara -que te explique swift lo de la dulce y la milagrosa-

j.s. dijo...

La dulce y la milagrosa

Ocurrió más o menos como lo cuento y si me faltan detalles bien se pueden añadir después. Fue allá por los años de la época franquista en algún pueblo del Bierzo donde los maestros tenían la mala costumbre de tener dos varas de medir a los muchachos que hacían alguna trastada. El profesor todo amable preguntaba al alumno díscolo con qué vara quería ser azotado, con la dulce o con la milagrosa.

Aunque creo que no fue así exactamente cómo ocurrió, sino más bien así:

El maestro sacaba a la palestra al alumno díscolo o lo llamaba por su apellido para que saliera al estrado, el maestro sopesaba mientras tanto qué vara utilizar en función de la trastada y del culpable. Si el alumno ya era reincidente o cometía una trastada gorda, utilizaba con el La Milagrosa, en caso contrario, en caso de una pequeña trastada o un número determinado de pequeñas trastadas, La Dulce

Y se quedaba tan ancho el muy hijodeperra

Lou dijo...

en esa época en el cole todo era así, y como decía asfalto en su canción días de escuela:
"dos horas de catecismo y en mayo la comunión, la letra con sangre entra, otro capón, tarea para mañana y puesto el abrigo, otra copla a los del cuadro y hasta mañana don ramón, y ahora tú, qué pensarás,si cuando más me oprimian, más amé la libertad
y es a tí a quién canto hoy,
enseña a tu hijo, a amar, la libertad",

El Caballero que dice Ni dijo...

la conclusión de todo esto es que el sr. swift quiere zurrar con la vara al amigo éste que describe nico?

seguro que no le venía mal,,,